Las inspecciones técnicas, desde el punto de vista de la seguridad vial, evitan cada año al menos 15.641 siniestros viales, 13.110 heridos y salvan 148 vidas, así lo reveló el último estudio sobre la “Contribución de la ITV a la Seguridad Vial y al Medio Ambiente”, realizado por el Instituto de Seguridad de los Vehículos Automóviles «Duque de Santomauro” de la Universidad Carlos III de Madrid.
Para hablar sobre este informe, así como del papel que debe desempeñar el sector educativo en la mejora de la seguridad vial, entrevistamos este mes a José Luis San Román, subdirector de dicho instituto.
- El ISVA ha realizado un estudio sobre la contribución de la ITV a la sociedad. ¿Qué papel desempeñan este tipo de investigaciones en la concienciación sobre la importancia de la ITV?
Investigaciones como la realizada por ISVA-UC3M y recogida en su última actualización en el libro “Contribución de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) a la seguridad vial y al medioambiente” publicado en 2022, desempeñan un papel crucial en la concienciación sobre la importancia de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), tanto en lo que respecta a la seguridad vial como al medioambiente. La ITV es una herramienta fundamental para garantizar que los vehículos que circulan por las vías públicas cumplan con los requisitos de seguridad y emisiones establecidos por la legislación, lo cual tiene un impacto directo en la reducción de siniestros viales y en la disminución de la contaminación.
Este tipo de estudios no solo proporcionan datos objetivos sobre el impacto positivo de la ITV en la prevención de accidentes y la mejora de la calidad del aire, sino que también permiten visibilizar las áreas en las que aún se pueden hacer mejoras. Además, los resultados contribuyen a crear una mayor conciencia pública, tanto en los conductores como en los responsables políticos y las autoridades, sobre la necesidad de mantener y reforzar las políticas de inspección.
Por otra parte, también estamos ante una oportunidad para reflexionar sobre la evolución de la ITV y su adaptación a los nuevos retos, como la inclusión de vehículos eléctricos o la medición de contaminantes adicionales. A través de este tipo de investigaciones, se pueden generar propuestas para optimizar la ITV y mejorar su efectividad, lo que beneficia directamente a la seguridad vial y al medioambiente.
En resumen, estudios como el nuestro no solo sirven para aportar evidencia científica, sino también para estimular el debate y la reflexión sobre cómo mejorar las prácticas y políticas relacionadas con la ITV, ayudando a crear una sociedad más consciente de la importancia de la seguridad vial y la sostenibilidad ambiental.
- Además de demostrar que la ITV salva cada año 723 vidas, el estudio también mostró el incremento de vehículos implicados en siniestros viales que tenían la ITV caducada. ¿Evidencia esta cifra la relación entre el estado de la ITV y la seguridad del vehículo?
Sí, la cifra presentada en el estudio evidencia de manera clara la relación entre el estado de la ITV y la seguridad del vehículo. El hecho de que se haya observado un incremento en el número de vehículos implicados en siniestros viales que tienen la ITV caducada subraya la importancia de mantener al día esta inspección como una medida preventiva clave para garantizar la seguridad de los vehículos en circulación.
La ITV no solo evalúa aspectos mecánicos y técnicos de los vehículos, sino también las emisiones, que pueden afectar tanto al rendimiento como a la seguridad. Los vehículos con la ITV caducada han superado el tiempo establecido para garantizar que cumplen con los estándares de seguridad, lo que puede traducirse en un mayor riesgo de fallos mecánicos o defectos que podrían contribuir a un siniestro vial. La correlación entre una ITV no renovada y el aumento de siniestros viales pone de manifiesto que un vehículo que no ha sido inspeccionado recientemente es más propenso a tener fallos que comprometan su seguridad.
Además, este tipo de hallazgos también refuerzan el argumento de que la ITV no solo tiene un impacto positivo en la seguridad vial al detectar vehículos defectuosos antes de que causen siniestros viales, sino que también actúa como un factor disuasorio para aquellos conductores que, por descuido o falta de concienciación, dejan pasar el tiempo sin realizar la inspección obligatoria. La información aportada por el estudio ayuda a resaltar la necesidad de que los conductores comprendan el valor de la ITV como una medida proactiva para evitar riesgos en la carretera, contribuyendo de forma directa a la reducción de siniestros viales y, en última instancia, a la protección de vidas humanas.
- ¿Qué papel debe desempeñar el sector educativo en la mejora de la seguridad vial?
El sector educativo tiene un papel fundamental en la mejora de la seguridad vial, ya que tiene la capacidad de influir en la formación de conductores responsables desde una edad temprana y fomentar una cultura de seguridad y respeto por las normas de tráfico. Debe fomentar no solo la conciencia sobre la importancia de las inspecciones técnicas, sino también educar a los estudiantes sobre el comportamiento seguro al volante y la responsabilidad de mantener los vehículos en condiciones adecuadas. Programas educativos que incluyan charlas sobre la seguridad vial, campañas sobre el uso responsable del automóvil y la importancia de la ITV pueden contribuir significativamente a la formación de conductores más conscientes y responsables.
En otras palabras, el sector educativo debe ser una pieza clave en la creación de una cultura de seguridad vial, proporcionando formación integral desde la infancia hasta la edad adulta, y desarrollando programas que fomenten una actitud responsable y preventiva ante los riesgos en las vías públicas. De esta manera, se logra una sociedad más informada y comprometida con la seguridad vial, lo que, a largo plazo, contribuye a reducir siniestros viales y salvar vidas.
- El sector de la movilidad está en constante transformación, especialmente con la llegada de nuevos actores como es el caso de los Vehículos de Movilidad Personal. Desde el ISVA, ¿habéis realizado o tenéis contemplado realizar algún estudio al respecto? ¿consideráis que también deberían someterse a un control periódico para comprobar su correcto estado técnico de funcionamiento y ausencia de manipulación?
Desde el ISVA somos muy conscientes de la transformación constante en el sector de la movilidad, especialmente con la creciente presencia de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) como los patinetes eléctricos, monociclos y bicicletas eléctricas en zonas urbanas. Estos vehículos han ganado popularidad en las ciudades como una alternativa eficiente, ecológica y económica al transporte tradicional. Sin embargo, su creciente uso plantea nuevos desafíos en cuanto a la seguridad vial y la regulación técnica. Consideramos que es esencial realizar investigaciones sobre su impacto en la seguridad vial. Actualmente, hay discusiones en torno a la necesidad de establecer regulaciones y controles para estos vehículos, similar a los de la ITV. El control periódico para verificar su estado técnico y la ausencia de manipulaciones podría contribuir a reducir los siniestros viales y fomentar su uso seguro, alineándose con los objetivos generales de la seguridad vial.
Hasta el momento no hemos realizado un estudio específico al respecto, pero sí que tenemos previsto profundizar en el análisis de los VMP en el futuro cercano. El aumento de su uso plantea la necesidad de establecer normativas más claras y específicas para garantizar tanto la seguridad de los usuarios como la de los demás actores viales, como peatones y conductores.
Respecto a la necesidad de un control periódico para estos vehículos, desde el ISVA creemos que sí, es fundamental implementar algún tipo de inspección técnica para asegurar su correcto estado de funcionamiento y evitar situaciones de riesgo, tales como la manipulación de los sistemas eléctricos, frenos o ruedas. Los VMP están sujetos a un uso intensivo y a veces poco cuidadoso, lo que puede derivar en fallos técnicos que aumentan el riesgo de accidentes. Al igual que con los vehículos tradicionales, la ausencia de controles periódicos podría poner en peligro tanto a los propios usuarios de VMP como a los demás usuarios de las vías y tenemos un caso de éxito relativamente cercano en el tiempo que puede servir de ejemplo, el de la incorporación de los ciclomotores a la ITV en el año 2007 en España, lo que ha redundado en una mejora indiscutible en la seguridad de este tipo de vehículos eliminando prácticamente sus manipulaciones técnicas y reducido en un casi un 80% la tasa de accidentes mortales con este tipo de vehículos.
Además, de cara a la normativa, sería útil considerar la implementación de sistemas de identificación, como el registro de cada VMP, para facilitar su trazabilidad y fomentar el cumplimiento de las revisiones periódicas.
En definitiva, mientras los VMP continúan ganando protagonismo en las ciudades, es esencial contar con un marco de seguridad que garantice su correcto funcionamiento y minimice los riesgos. Desde el ISVA, apoyamos la implementación de un control técnico de estos vehículos, lo que contribuiría a mejorar la seguridad vial en un entorno urbano cada vez más diverso en cuanto a los medios de transporte.

