¿Cómo afecta el frío a la batería de los coches eléctricos?

Febrero es uno de los meses más fríos del año. Con las temperaturas bajo mínimos, muchos conductores de vehículos eléctricos se preguntan cómo puede afectar el invierno al rendimiento de su vehículo. Desde AECA-ITV explicamos qué ocurre con la batería cuando baja el termómetro y qué aspectos conviene tener en cuenta para circular con seguridad y eficiencia durante esta época.

Las bajas temperaturas propias del invierno pueden tener un impacto notable en los vehículos eléctricos. Las baterías de ion-litio reducen su eficiencia con el frío, ya que los procesos químicos internos se ralentizan. A ello se suma el uso de la calefacción del habitáculo, que incrementa el consumo energético. Como resultado, la autonomía de los vehículos eléctricos puede disminuir entre un 10 % y un 30 %, en función del modelo y del tipo de conducción. No se trata de un fallo, sino de un comportamiento normal de esta tecnología en condiciones invernales.

Además, durante el invierno aumentan las posibilidades de sufrir daños en el vehículo debido a la humedad. Así, en el caso de los vehículos eléctricos, los fallos de aislamiento de alta tensión no son habituales, pero sí pueden incrementarse por el efecto de la humedad ya que esta puede dañar los conectores de carga.

Todo ello puede traducirse en una menor autonomía, mayores tiempos de carga hasta que la batería alcanza su temperatura ideal, reducciones temporales de potencia para proteger el sistema y una climatización menos eficaz en vehículos sin bomba de calor.

Recomendaciones para reducir los efectos del frío en el VE

Por este motivo, desde AECA-ITV recomendamos, antes de la llegada del frío, asegurarse de que el software del vehículo eléctrico está actualizado, que el sistema térmico de la batería funciona correctamente y que los conectores de carga no presentan corrosión ni defectos de estado (golpes o deformaciones por su uso). No se requieren mantenimientos específicos adicionales para la batería, ya que el propio vehículo regula su temperatura.

De cara a la ITV, las comprobaciones clave para evitar un resultado desfavorable en un vehículo eléctrico son las mismas que en cualquier vehículo de combustión (salvo la parte de emisiones contaminantes): neumáticos en buen estado, frenos en correcto funcionamiento, suspensión sin desgaste excesivo, todas las luces operativas, integridad del cableado y ausencia de manipulaciones en el sistema de alta tensión, además del buen estado del parabrisas y los limpiaparabrisas.

El invierno no debe ser un obstáculo para la movilidad eléctrica. Con un mantenimiento adecuado y una planificación realista de la autonomía, los vehículos eléctricos están preparados para circular con seguridad incluso en los meses más fríos del año.

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