AECA-ITV recuerda que el calor extremo acelera el deterioro de la batería y puede afectar al funcionamiento de numerosos sistemas del vehículo. Aunque muchos conductores asocian este componente al invierno, las altas temperaturas son igualmente perjudiciales y en las estaciones de ITV se detectan algunas señales de alerta.
Con la llegada del verano y el aumento de los desplazamientos por carretera, la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) advierte de la importancia de prestar atención al estado de la batería del vehículo, uno de los componentes más sensibles a las altas temperaturas.
Aunque el frío suele asociarse con los problemas de arranque, los expertos recuerdan que el calor extremo acelera la degradación química de la batería y puede reducir significativamente su vida útil. Las elevadas temperaturas aumentan la resistencia interna, disminuyen la capacidad de carga y favorecen el desgaste de sus componentes internos.
Más problemas eléctricos durante los meses de verano
Durante la época estival es frecuente detectar defectos relacionados con el sistema eléctrico del vehículo. Entre los más habituales se encuentran las baterías descargadas o con capacidad reducida, los fallos en alternadores y sistemas de carga, así como los cortocircuitos o contactos sulfatados provocados por los cambios térmicos. Además, las altas temperaturas pueden afectar al funcionamiento de elementos como los sistemas de climatización o determinados sensores electrónicos.
En los vehículos más modernos, donde cada vez existen más sistemas electrónicos y de asistencia a la conducción, una batería en mal estado puede tener consecuencias aún mayores. Pantallas, sensores, asistentes y sistemas de conectividad dependen de una alimentación eléctrica estable, por lo que una avería puede llegar incluso a provocar el bloqueo total del vehículo.
Lo que la ITV puede detectar
Aunque la inspección técnica no realiza un diagnóstico del sistema eléctrico, los inspectores sí pueden identificar indicios que alerten de un posible problema. Entre ellos se encuentran las dificultades de arranque, las luces con poca intensidad o que parpadean, el mal funcionamiento de sistemas obligatorios como intermitentes o luces de freno, así como anomalías en determinados sistemas electrónicos de seguridad del vehículo.
Asimismo, durante la inspección pueden detectarse otros síntomas asociados a una batería deteriorada, como fallos intermitentes en sensores, abombamientos o fugas en la propia batería, sulfatación en los bornes o incluso olores anómalos derivados de una sobrecarga.
Si estos problemas afectan a elementos esenciales para la seguridad, el vehículo podría no superar la ITV.
Consejos para cuidar la batería en verano
Desde AECA-ITV recomiendan revisar el estado de la batería antes de iniciar los desplazamientos estivales, especialmente en vehículos con más de cinco años de antigüedad. También aconsejan comprobar que los bornes se encuentren limpios y sin corrosión, evitar el uso innecesario de dispositivos eléctricos con el motor apagado y no activar el climatizador hasta que el vehículo esté en marcha.
En caso de que el vehículo vaya a permanecer parado durante varias semanas, los expertos recomiendan desconectar la batería o utilizar un mantenedor para evitar su descarga. «La batería se ha convertido en un elemento crítico para garantizar no solo el arranque del vehículo, sino también el correcto funcionamiento de muchos sistemas relacionados con la seguridad. Por ello, revisar su estado es una medida sencilla que puede evitar averías y contribuir a viajar con mayor tranquilidad», concluyen desde AECA-ITV.

