El sector del transporte por carretera es un motor económico de nuestro país, suponiendo casi el 8% del PIB y dando trabajo a 1.000.000 de personas, por lo que juega un papel clave en el desarrollo económico y social. Sin embargo, es también uno de los sectores que más siniestralidad tiene, un aspecto en el que la inspección técnica de vehículos resulta esencial. Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, analiza este tema en el siguiente artículo.
Es evidente que la evolución tecnológica de los vehículos y la obligatoriedad del equipamiento de nuevos sistemas de seguridad activa y pasiva, introducidos por el Reglamento GSR (General Safety Regulation), así como la conectividad entre los vehículos y las infraestructuras, son factores esenciales en la reducción de la siniestralidad en nuestras vías y, cuantos más sistemas de seguridad equipen los vehículos, menos siniestros viales sufriremos, avanzando hacia ese objetivo europeo tan deseado de “cero fallecidos por siniestros viales en el 2050”.
Sin embargo, todos esos nuevos sistemas de seguridad requieren y requerirán la comprobación por parte de la Administración para asegurar su correcto funcionamiento durante toda la vida útil del vehículo.
Es por ello que, para comprobar estos nuevos sistemas y los ya existentes en los vehículos, se estableció la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en España en el año 1977, como herramienta de la Administración para asegurar que los vehículos circulan en las condiciones de seguridad vial y medioambientales exigibles. Su servicio y valor está reconocido por todos los estamentos nacionales e internacionales implicados en la seguridad vial y protección del medioambiente.
Confirmación de ello y gracias al trabajo que se realiza día a día en las estaciones de ITV en todas las Comunidades Autónomas, según el último estudio realizado por la Universidad Carlos III de Madrid, la ITV evita al año 17.700 accidentes, cerca de 12.100 heridos y, lo más importante, evita 133 personas fallecidas en siniestros de circulación y 406 personas fallecidas por emisiones contaminantes, es decir, la ITV evita un total de 539 personas fallecidas anualmente.
Estos datos son, por sí solos, bastante concluyentes sobre la eficacia y efectividad de la ITV en la mejora de nuestra sociedad.
A pesar de ello, lamentablemente, existe un número de vehículos circulando por nuestras carreteras que no realizan la correspondiente ITV y que en los últimos años se está incrementando de forma alarmante. Así, de acuerdo a los datos del parque circulante de la DGT y el número de inspecciones que se tendrían que haber realizado en el año 2020, último año con datos oficiales, debía de ser 28,6 millones de inspecciones. Sin embargo, según los datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo sobre el número de inspecciones realizadas en el año 2020, se realizaron 19,6 millones de inspecciones, lo que significa que un 32% de los vehículos no realizaron la preceptiva inspección técnica. Esta situación ha empeorado en el año 2021, pudiendo estimar, sin ser datos oficiales, que hoy nos encontramos en un nivel de absentismo del 40%, es decir, hoy en día 4 de cada 10 vehículos con obligación de realizar la inspección se encuentran sin la ITV al día.
Además, estos vehículos que no tienen la ITV vigente son los de mayor riesgo desde el punto de vista de seguridad vial y emisiones contaminantes ya que la no realización de la inspección no es debido al coste de la misma si no a las consecuencias de no superar esa inspección técnica, con la necesidad de reparar el vehículo y el coste que ello supone. Es decir, los vehículos que no realizan la ITV son los vehículos que en peor estado se encuentran y más riesgo suponen para la seguridad vial y medioambiente.
Esto es un elevado factor de riesgo ya no solo para el usuario del vehículo y sus acompañantes sino también para el resto de los usuarios de las vías públicas.
Como sociedad no podemos permitirnos más pérdidas de vidas humanas y debemos hacer el máximo esfuerzo para conseguir el objetivo de cero víctimas cuanto antes.
Por eso debemos poner el foco en aquellas actitudes irresponsables de personas que no realizan la ITV correspondiente a los vehículos y la Administración debe establecer los medios para asegurar que no circulan vehículos sin disponer de la ITV en vigor. Esto es aún más importante, si cabe, en los vehículos de transporte de mercancías y personas, debido a la elevada utilización de los mismos al ser la herramienta productiva del sector.
En definitiva, la ITV salva vidas y se deben establecer todos los medios posibles para evitar que puedan circular vehículos, con cualquier tipo de tecnología de sistema de seguridad, a los que no se haya comprobado su estado y nivel de emisiones por la Administración y, consecuentemente, por las estaciones de ITV. Todos los ciudadanos y la sociedad lo agradecerán.
Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV

