Aunque hablar del vehículo conectado parece algo muy lejano, lo cierto es que será una realidad en pocos años. Desde la Dirección General de Tráfico se trabaja en una plataforma tecnológica que permitirá mantener conectados en tiempo real a los distintos usuarios de la vía; todo con un único objetivo: mejorar la seguridad vial.
La conducción conectada busca alcanzar el tan deseado objetivo de cero fallecidos, cero lesionados, cero congestión y cero emisiones en carretera. Un gran desafío para el que todavía queda mucho camino por recorrer y para el que serán necesarios avances tecnológicos no solo en los vehículos, sino también en las infraestructuras.
Como parte de estos desarrollos, la Dirección General de Tráfico ha planteado el uso de la plataforma DGT 3.0, una de las iniciativas más avanzadas y pioneras en Europa que permitirá establecer conexión entre los distintos usuarios de la vía ofreciéndoles, en tiempo real, información de tráfico, situación de la carretera, incidencias climáticas, entre otras cosas; datos que permitirán mejorar la seguridad vial. Acabar con las congestiones y las emisiones nocivas en la vía pública son los otros fines que persigue la DGT con la implementación de esta herramienta digital.
En la consecución de ambos fines: mejorar la seguridad vial y la calidad del aire, contribuyen las estaciones de ITV gracias a la realización de las inspecciones técnicas de los vehículos, cuyo objetivo es garantizar que estos vehículos estén en buenas condiciones desde el punto de vista de la seguridad y el medio ambiente durante su uso.
Las autoridades esperan que este proyecto esté listo para funcionar a través de dispositivos móviles en tan solo 4 años y, para ello, han realizado ya algunos cambios legislativos. El pasado 1 de julio entró en vigor el Real Decreto de Auxilio en Carretera que, entre otros aspectos, regula el uso de las luces V-16 que sustituirán al triángulo en la preseñalización de emergencias y que, a partir de 2026, deberán ofrecer servicios de geolocalización, siendo una pieza esencial para el funcionamiento de esta nueva plataforma.
La importancia de la interconectividad
Algunas asociaciones prevén que para el 2030 todos los vehículos con menos de cinco años serán conectados, lo que permitirá mejorar y ampliar los beneficios del uso de la DGT 3.0. A lo largo de los próximos años, la plataforma permitirá establecer algunas funciones como conocer los protocolos medioambientales y las zonas de bajas emisiones, avisando al conductor sobre las áreas en las que puede circular y en las que no; o identificar a los ciclistas de la vía si, por ejemplo, cada bicicleta llevara integrado un dispositivo de geolocalización.
Para lograr todas estas funciones, desde la propia DGT explican que la interconectividad será la clave; pues permitirá “la interconexión entre todos los actores que forman parte del ecosistema: fabricantes de vehículos, empresas de alquiler, plataformas de transporte público, ayuntamientos, aseguradoras, fabricantes de dispositivos de conectividad, proveedores de aplicaciones relacionadas con movilidad segura y eficiente y los diferentes usuarios de las vías”.

