Dependiendo de la antigüedad y categoría del vehículo, se debe acudir cada dos años, cada año o cada 6 meses a pasar la inspección técnica. Aunque es un proceso rápido, sencillo y seguro, algunas personas prefieren no ir personalmente a la estación y dejarlo en manos de terceros; bien sea por falta de tiempo o por comodidad.
La inspección técnica es un proceso obligatorio y cuyo incumplimiento conlleva una sanción económica. Para aquellos vehículos turismo entre los 4 y los 10 años de matriculación, es obligatorio aprobarla cada dos años; pero los que tengan más de una década deben hacerlo anualmente. Se trata de un requisito que está vinculado al vehículo y no a su propietario, por lo que no es necesario que el titular acuda a la estación de ITV para realizar la inspección.
Aunque pasar la ITV es hoy en día un procedimiento sencillo y seguro, que en la mayoría de los casos no requiere siquiera tiempo de espera en la estación, pues muchos clientes llegan ya con cita previa, algunos conductores prefieren dejarlo en manos de terceros.
Talleres, cadenas de mecánica rápida, aseguradoras e incluso algunas marcas de coches ofrecen este tipo de servicios en el que uno de sus empleados se encarga de llevar el coche a una estación de ITV, pasar la inspección y devolverlo a su dueño con la pegatina obligatoria.
En el caso de los talleres, el servicio es especialmente atractivo, pues en ocasiones ofrecen realizar una revisión previa para asegurar que todos los sistemas funcionan de forma correcta, para tener mayor seguridad a la hora de pasar la ITV. Si se encuentra algún defecto, lo solucionan antes de llevarlo a la estación.
Los requisitos para pasar la ITV
Sin importar si es el titular del vehículo el que acude a la ITV o no, el procedimiento será el mismo. Lo más importante es que la persona que lleve el vehículo cuente con los documentos de identificación del mismo, es decir, con los originales de la tarjeta de inspección técnica y el permiso de circulación. La marca, modelo, número de bastidor y matrícula del vehículo deben coincidir con los indicados en la documentación.
Luego se procederá a dar inicio al proceso con la comprobación del acondicionamiento exterior, carrocería y chasis; posteriormente se revisa el acondicionamiento interior; por su parte, también se revisa el alumbrado y la señalización, las emisiones contaminantes, los frenos, la dirección, los ejes, ruedas, neumáticos y suspensión; así como el motor y la transmisión.

